Entrevista. Mora Godoy. Una década cumplió su compañía. Y reconoce aciertos y errores.
A punto de emprender una gira a Israel con su compañía, gira que será sólo el anticipo de otra mucho más extensa por Europa, Rusia y China, la bailarina y coreógrafa Mora Godoy -figura de las más emprendedoras del ambiente del tango- dice que se encuentra en un momento de su vida particularmente reflexivo. “Siempre fui hacia adelante, ocupándome de muchas cosas a la vez, pensando qué otras podía hacer”, dice.
“Hace un tiempo -reconocecomencé a frenar, a mirar para atrás, a ver qué errores cometí, para no repetirlos. También empecé a disfrutar de muchas cosas que ocurrieron y que en su momento dejé pasar sin prestarles atención. Hace dos años festejé el décimo aniversario del estudio de tango, pero en realidad ya se habían cumplido doce. La compañía también cumplió diez años, y quizás en algún momento lo festeje. Pero lo importante, para mí, es que ahora estoy bailando más; antes lo hacía menos, por muchas razones.
¿Qué razones por ejemplo? Muchas responsabilidades: la producción general, las luces, todo sale de este estudio. Ahora volví a tomar clases, de jazz especialmente.
Decías que pensás en algunos errores que cometiste para no repetirlos. ¿Por ejemplo? La vorágine a veces te lleva a hacer las cosas mal, a olvidarte de vos, despreocupándote de cosas importantes. Ahora cuido mucho lo que tengo, y firmo contratos diferentes. Antes firmaba cualquier cosa con tal de hacer algo. Ahora lo pienso mucho. Escribí un nuevo musical de tango, el primero después de Tanguera . Y creo más en hacerlo con mis propias fuerzas, invirtiendo en él lo que gano con mi trabajo, que en confiarlo a un empresario que termine quedándose con todo.
¿Es un proyecto a largo plazo? No sé todavía, puede ser pronto o puede ocurrir dentro de dos años. Pero lo importante es que antes tenía que recurrir a otra gente para creer en mí. Y ahora veo que puedo encerrarme en la sala de ensayos y trabajar con los bailarines y armar cosas sola, aunque sí rodeada de un buen equipo de trabajo.
¿Cómo describirías a tu compañía? ¿Con qué repertorio trabajás? La escuela de tango la pensé mucho antes de concretarla, era algo que quería hacer, que formaba parte de mi deseo más íntimo; la compañía, en cambio, se creó por una necesidad más inmediata: presentaciones en eventos para empresas. Con esto financié los espectáculos, y fue así que comenzamos. Pero después aparecieron otros compromisos, una primera gira a Europa en el año 2002, y luego otras que fueron apareciendo. Hay bailarines que están desde el principio en la compañía, y otros que van rotando. Y en cuanto a las coreografías, muchas las creo yo, y otras están armadas por parejas de la compañía bajo ciertas directivas mías.
¿Hubo cambios de forma y estilos en todos estos años? La compañía hace ahora menos don Osvaldo Pugliese pero más milongas y más Juan D’Arienzo. Esto ocupa, en general, la primera parte del espectáculo. En la segunda incluyo tangos de Astor Piazzolla, tango electrónico y temas fusionados con ritmos latinos. Hay muchas compañías de tango dando vueltas por el mundo, haciendo más o menos lo mismo. Yo estoy buscando cosas diferentes.