Probamos el Geneva Sound M CD, un estéreo con diseño y tecnología suizos
Hay marcas que han hecho del buen diseño un concepto con el que siempre al final las asociamos. Citroën, Braun, Olivetti, Apple, Bang & Olufsen, son algunos de estos nombres. En el siglo XX, desde Giambattista Pinin Farina hasta llegar a Philippe Starck nos encontramos con pensadores de la estética y funcionalidad al servicio de la construcción de objetos que han trascendido las fronteras de su especialidad para convertirse, además, en un símbolo de calidad.
Hasta qué punto es importante el diseño en un equipo que utilizamos para escuchar nuestra música es materia opinable. El audiófilo entusiasta posiblemente no lo encontrará significativo en el momento de elegir una compra. Pero la citada Bang & Olufsen, marca de culto y alejada de la mayoría de los presupuestos, logró unir el diseño de avanzada con la calidad del sonido. Y este camino parece seguir Geneva, marca suiza de la que probé las últimas semanas el Sound System M + CD, un equipo con puerto para iPod e iPhone, radio FM, lectora de discos compactos y entrada de audio auxiliar.
Un paralelepípedo despojado de botones, diales y displays, con su superficie de un rojo intenso y laqueada, dimensiones de 25 x 36,6 x 19,7 cm, el material constructivo es MDF (fibra de densidad media) y su peso es de 7,3 kg. Posee 2 tweeters de 1 pulgadas y 2 woofers de 4 pulgadas, que permiten una potencia de salida total de 4 x 25 W RMS. El rango de frecuencias es de 47 Hz a 20 kHz (-3 dB). El equipo lee CD de audio y CD-R/RW con archivos MP3.
Al no tener controles en el propio gabinete, todas las funciones del Sound System M + CD se manejan con el control remoto. Sin cables exteriores, sólo el de la corriente eléctrica, uno encuentra aquí un sonido estéreo apto para ambientes chicos y medianos.
Ahora hablemos del sonido. Elegí para probar los agudos y medios de La flauta mágica, en versiones de Böhm y Furtwängler en formato CD, interpretando en ambos casos el personaje de la Reina de la Noche la arquetípica soprano austríaca Wilma Lipp. Estupenda la reproducción. ¿Cómo de ese volumen de un tamaño un poco más grande que el de una caja de zapatos puede salir tanta buena música?
Para los graves profundos, también en un CD, nada mejor que un coro ruso, el del Patriarcado de Moscú interpretando la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo y dirigida por Anatoly Grindenko. Aquí comprobé otra vez más que ciertas limitaciones físicas aún no pueden evitarse, por más tecnología. Aunque con buena reproducción de los graves, ese sonido que uno siente en el estómago no se conseguía.
Pero también hay que admitir algo para ser justos: al ser este un sistema destinado primariamente a un departamento, la posibilidad de efectuar bajos que hacen temblar las paredes no parece muy prioritaria.
El precio es todo un tema: $ 7976. Por curiosidad lo googlee y me fijé a cuánto se vende en Estados Unidos y resultó ser a menos de 700 dólares. Un valor muy inferior al de la Argentina.