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Con perfil residencial y muy cerca de todo
El barrio cerrado tiene un rápido acceso a Capital. Cuenta con un centenar de casas, club house y áreas deportivas.
Documentos del siglo XVI ya se refieren al lugar que, desde 1703, es conocido como Benavídez. Ubicado al norte del Gran Buenos Aires fue zona agrícola y de cría de mulas que se enviaban a Tucumán. En 1876 se construye la estación de tren que, hasta 1885, se llamará Alvear. El ferrocarril cambió la fisonomía del lugar y el territorio de Benavídez se fue poblando de tamberos de procedencia vasca.
A mediados de la década pasada, en la zona se produjo otra importante transformación. Aprovechando los buenos y rápidos accesos y su cercanía con la Capital Federal comienzan a establecerse las primeras urbanizaciones privadas.
Entonces varios desarrolladores inmobiliarios apostaron al futuro de la zona y en este contexto nace Valle Claro. Se trata de un barrio cerrado que ocupa un predio de 16 hectáreas, dividido en 146 lotes de 850 metros cuadrados de superficie promedio.
Su óptima ubicación, a 30 minutos de Capital y a sólo 10 de San Isidro, hace que su perfil sea mayoritariamente residencial y ya cuenta con casi un centenar de viviendas.
Posee todos los servicios distribuidos en forma subterránea y su área de esparcimiento consta de un amplio club house, canchas de fútbol y de tenis y piscina climatizada.
Su apacible entorno compartido con otros desarrollos privados, amplias quintas y clubes, agregan un plus a la belleza propia del emprendimiento.
Se pueden adquirir casas de reventa, por ejemplo, de 208 metros cubiertos sobre un lote de 954 metros. Las parcelas de 815 a 1.004 metros cuadrados de superficie se comercializan entre los US$ 48.000 y US$ 72.000.
Valle Claro ofrece, además, una conexión inmediata a importantes centros comerciales y prestigiosos colegios.
Ricardo Marchetti.
rmarchetti@clarin.com
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