Las acacias, Cámara de Oro El filme de Pablo Giorgelli, mejor opera prima. El árbol de la vida ganó la Palma de Oro.
"¡Es hermoso!”, le dice Pablo Giorgelli a Clarín, con la prestigiosa Cámara de Oro de Cannes en sus manos, aún antes de las fotos de rigor. Está increíblemente tranquilo, teniendo en cuenta que acaba de ganar el premio a la mejor opera prima por su largometraje Las acacias, que se proyectó en la Semana de la Crítica.
Giorgelli, 43 años, egresado de la Universidad del Cine y fanático de Boca, continúa: “Es algo maravilloso. Lo que más quería era que la película se viera, que le llegue a la gente, y este premio ayuda muchísimo. Es un mimo grande, pero lo tomo con tranquilidad. Los premios son un misterio, había muchos filmes buenos, de hecho en la Semana ganamos tres premios también. ¿Qué voy a hacer ahora? ¡Tomarme unas vacaciones!”, sonríe.
¿Cómo te enteraste de la posibilidad de ganar la Cámara de Oro?
Hoy estaba a la mañana en la pileta y de golpe llamaron. Nosotros no estábamos como las estrellas cerca, sino a 40 minutos de Cannes, ¡y vinimos rajando para acá!
La película narra el encuentro entre un camionero, Rubén (lo encarna el actor Germán de Silva), y una mujer con su beba (Hebe Duarte, ayudante de producción) a quien debe llevar desde Asunción del Paraguay hasta Buenos Aires. “El tema de la paternidad era uno de los que más me interesaba abordar”, dice Giorgelli.
“¡Cómo pesa!”, repite en referencia al premio, que fue lo primero que dijo en el Theatre Lumiere al sostener la caja con la distinción que le entregó el coreano Bong Joon-Ho, presidente de sul jurado. En su agradecimiento público, el director deseó “compartirlo con mi productor, que está sentado ahí, Ariel (Rotter), que es director pero devenido productor en función de nuestra amistad (Giorgelli fue editor de su filme Solo por hoy). Y por último quiero agradecer a mis actores, que son increíbles y maravillosos, y sin ellos no sería esta película lo que es. Me tomó cinco años hacerla, y mientras no pude hacer ninguna otra cosa. Y es para mi mujer, María, que está ahí, para mi padre, mi madre y mi sobrino Manuel. Y para el pingüino de la suerte (muñequito que sacó del bolsillo) que siempre está con nosotros”.
En cuanto al Palmarés, ganó una de las favoritas, El árbol de la vida, de Terrence Malick, quien no vino a Cannes a la presentación ni a la ceremonia. Con imágenes cósmicas incluidas, se centra en el recuerdo de Jack (Sean Penn) de su infancia en Texas en los años ’50, con su padre autoritario (Brad Pitt) y una madre cariñosa. Cuando muere un hermano, se desencadena la tragedia.
“¡Qué semana! –comenzó agradeciendo Kirsten Dunst su premio a la mejor actriz por Melancolía, del polémico Lars von Trier, declarado persona no grata por su declaración de simpatizar con Hitler-. Agradezco al festival por dejar competir al filme, y a Lars por permitirme una actuación tan brava”. El Jurado que presidió Robert De Niro e integró la argentina Martina Gusman (de vestido largo, dorado) reconoció a más estadounidenses, ya que la mejor dirección fue para Nicolas Winding Refn, que si bien es danés, su filme de acción Drive es híperhollywoodense. Emir Kusturica entregó el Gran Premio del Jurado ex aequo a Once Upon a Time in Anatolia, del turco Nuri Bilge Ceylan, y a El chico con la bicicleta, de los hermanos belgas Dardenne.
Los locales se contentaron con dos galardones. El de mejor actor se lo entregó Catherine Deneuve a Jean Dujardin, por El artista –filme ¡mudo! y en blanco y negro- y el del Jurado a Polisse, de Maïwenn.
Con los grandes
La Cámara de Oro se instituyó en 1978. Este año compitieron 23 debutantes. El premio lo ganaron Jim Jarmusch, Jafar Panahi y Naomi Kawase, entre otros.