Cultura Profética De Puerto Rico al Quilmes Rock, con sus románticas canciones en frecuencia de reggae boricua.
Cultura Profética, una de las principales bandas de reggae de Latinoamérica con raíces boricuas, ha buscado hacer de sus discos obras conceptuales. Como pinturas, cada canción es un trazo que logra un todo sobre el final del lienzo. Hoy, en el Quilmes Rock, presentan La Dulzura , su nuevo disco, que tiene al amor y las relaciones como eje. Poesía romántica pero no empalagosa, melodías de alto vuelo, e imágenes sensuales y pícaras con ritmo de reggae caribeño, llamados a Silvio Rodríguez y asaltos de jazz, tango y salsa. En una tarde de sol de otoño, en plena Costanera Sur, Willy Rodríguez, su cantante, junto al guitarrista Omar Silva, cantan y charlan sobre la importancia social de hablar de los sentimientos.
Antes fue la lucha y la búsqueda interior. Hoy el amor va al centro ...
Willy : Se trata de las relaciones y de los sentimientos que nos hagan bien. Nos hemos caracterizado por hacer temas sociales, pero la primera lucha está en uno mismo, en cómo practica sus relaciones. Me hacía falta sentirme dulzón, enamorado, pícaro. Canciones que te lleven a otras energías. Cada disco ha sido una propuesta aparte, y no es que dejaste de pensar en temas sociales. Creo que estas canciones con tanta sensibilidad, ayudan a la sensibilidad del pueblo.
Omar : Hay un aporte al discurso amoroso. Es muy fácil decir “Mi amor, te quiero hasta el cielo”. Creo que Willy logró imágenes poéticas y metafóricas muy atinadas, como por ejemplo en La complicidad , ese concepto es fundamental en el amor. Celebrando el amor que te hace libre, no el de “Tu eres mía”.
Silvio, la salsa, el jazz y lo romántico, ¿son parte de una búsqueda o fluye solo? Omar : Se da sin pensarlo mucho, tiene que ver con nuestras influencias musicales y con el espacio que le damos para que puedan aflorar. Esa onda jazzera viene de los Estados Unidos, en la década de los ‘90, donde surgió un movimiento del jazz un poquito más relajado y nos sentimos afines. Jam Bands, que toman unos acordes y empiezan a ‘jamear’. Medeski Martin & Wood, Soulive, son ejemplos. No hacer un jazz totalmente intelectual, sino algo relajado.
Willy : Además de ser caribeños, somos puertorriqueños, tenemos una cultura musical muy vasta. Sin pensarlo, terminamos sonando como puertorriqueños haciendo reggae. Lo asumimos. No queremos hacer reggae igual al de Jamaica, sino aprender de ellos a buscar un estilo. No imitar, sino pasarlo por el filtro. Entender el jazz y traerlo a la gente que lo que quiere es sentirlo. Algo menos complicado.
Tomar el concepto, no el estilo ...
Willy : Es algo que aprendimos de Bob Marley, proponer un tema profundo y universal, pero con palabras que hasta un bebé podría comprender. Para él, agradecimiento. Cada vez que tocamos sus temas es como volver a la escuela. Recordar lo bonito de la simpleza. Uno debe tener un entendimiento de la música en general, escuchar muchas cosas y no limitarse a un género. La pureza es de los nazis, y su idea de limpiar la raza. En la mezcla está la belleza.