Las obras de los grandes artistas y los monumentos, en una visita a la deslumbrante capital de la Toscana.
La ciudad más importante de la Toscana italiana no en vano es conocida como la "Cuna del arte". Florencia fue entre el siglo XIII y el XVI el centro artístico y cultural de Europa. Y cumplió durante el Renacimiento un papel protagónico. Hoy, su casco histórico es un fiel reflejo de ese pasado de gloria.
En sus calles y palacios se moldearon quienes son considerados los más célebres artistas, desde Dante Alighieri a Miguel Angel y Leonardo da Vinci. Eso sin desmerecer a otros grandes genios italianos de todas las ramas del arte, como Rafael, Botticelli, Giovanni Boccaccio, Niccolo Machiavelli y Giotto.
Uno de los lugares de visita obligada es la Galería de los oficios, ubicada entre la Piazza della Signoria y el río Arno, uno de los museos más famosos del mundo, que alberga la mayor pinacoteca de Italia.
En sus 45 salas hay obras de Botticelli (Primavera), Miguel Angel (La Sagrada Familia) y Rafael (Virgen del Jilguero).
Pero antes, lo primero que se divisa al llegar a Florencia, capital de la Toscana, es la cúpula del Duomo (la catedral), la construcción más alta de la ciudad, que por un criterio urbanístico no puede ser superada por otras edificaciones.
La catedral Santa Maria del Fiore es el centro del casco histórico y tiene, entre sus particularidades, una arquitectura que mezcla el gótico con el estilo renacentista. La cúpula muestra distintos pasajes bíblicos, como el Juicio Final, pintado por Vasari. Junto al Duomo se encuentra el Campanille di Giotto, una construcción de 84 metros que, según los planos originales, ambicionaba llegar a 130, pero que no por eso es menos impactante.
En la plaza del Duomo también se puede admirar el Battistero, en honor a San Juan Bautista, con su Puerta del Paraíso, una abertura con paneles de oro sólido en el exterior.
Si bien el Duomo es el punto neurálgico, otros pasajes florentinos no tienen nada que envidiarle. Sin la imponencia exterior de Santa Maria del Fiore, la iglesia de San Lorenzo es uno de los grandes tesoros de la ciudad. Situada en la plaza homónima, fue durante 300 años la catedral de Florencia.
San Lorenzo fue uno de los principales aportes de la familia Medici a la ciudad; sus restos descansan en esta iglesia diseñada por Brunelleschi.
La Galería de la Academia, otro imperdible de Florencia, también está ubicada en el casco antiguo. Alberga grandiosos tesoros del arte. En sus salas están algunas de las esculturas más importantes de Miguel Angel, entre ellas el original del David, emblema de la Florencia republicana.
Otra de las atracciones del casco medieval es la casa de Dante Alighieri. Aunque sin atractivo arquitectónico, esta típica casa toscana es visitada por millones de personas sólo por haber albergado al autor de la Divina Comedia.
Los hombres y sus obras
El lugar de discusión política de la ciudad tuvo su epicentro en Piazza della Signoria, donde el Palazzo Vecchio era el punto de reunión de los habitantes del pueblo. La plaza muestra esculturas de la Loggia dei Lanzi: la Fuente de Neptuno, de Ammannati; una réplica del David de Miguel Angel y el León de Donatello, tallado en el siglo XV, entre otras obras.
Muy cerca de la plaza de la Signoria, situado en una antigua prisión, está el Museo Nacional Bargello, que reúne una importante colección de esculturas, con obras como el Baco de Miguel Angel, el Mercurio de Giambologna o el David de Donatello.
Frente a la estación central de Florencia se encuentra otro de los templos emblemáticos: Santa Maria Novella, que incluye un importante museo, un jardín interno y el claustro de los muertos. Su fachada de mármol es considerada como una de las obras más importantes del Renacimiento.
Santa Maria Novella marca, además, la presencia de órdenes dominicanas en Florencia. La iglesia de Santa Croce, en cambio, perteneció a órdenes franciscanas, que le imprimieron un carácter de polo cultural. Santa Croce era el lugar de encuentro de artistas, teólogos, hombres de letras y políticos de fines del medioevo al Renacimiento. Santa Croce, además, se convirtió en una suerte de Panteón, con las tumbas de artistas locales como Miguel Angel o Galileo, entre otros. La piazza Santa Croce es anfitriona de una de las peculiaridades florentinas: el "Calcio in costume"; es decir, fútbol con disfraces, una costumbre del siglo XV que se mantiene hasta la actualidad.
Del otro lado del Arno
Uno de los puntos centrales de la cultura florentina en la actualidad es el Palazzo Pitti, en el sur de la ciudad, que fue residencia de la familia Medici. Este edificio, que ahora se utiliza como centro de exposiciones, incluye los magníficos Jardines de Boboli. Pero para llegar a Pitti, hay que cruzar el río Arno. Y la forma más tradicional de hacerlo es a través del Ponte Vecchio. Hoy convertido en albergue para talleres de orfebres, músicos y pintores, el puente cuenta con locales donde se ofrecen productos de joyería.
También en el sur, alejada del ajetreo turístico del casco histórico, está la iglesia de Santo Spirito, construida sobre los restos de un convento del siglo III. Bajo un proyecto de Brunelleschi, este templo es un fiel reflejo de la luminosidad que trajo el Renacimiento. La joyita de esta iglesia es un crucifijo esculpido por un joven Miguel Angel, como agradecimiento por haber sido albergado en Santo Spirito a los 17 años.
Si se sigue por la misma margen sur del Arno, se llega a Piazzale Michelangelo. Desde allí, subiendo por un camino serpenteante, se arriba a la Basilica di San Miniato al Monte, en uno de los puntos más altos de la ciudad. Dedicada al primer mártir fiorentino, esta iglesia es un ejemplo del estilo románico en la ciudad. En sus alrededores se encuentra un bello parque, conocido como "El jardín de las rosas".
Todavía quedan algunos sitios por visitar. Plazas, iglesias y museos que conmueven con sus obras de arte y su arquitectura. Pero aun cumpliendo con el más completo de los recorridos, siempre quedará la sensación de que no es posible abarcar toda la belleza de Florencia.