Hors la Loi, la película de Rachid Bouchareb sobre la lucha independentista de Argelia, provocó debates
CANNES.- Una muy controvertida película que pone otra vez en debate el colonialismo francés y su relación con Argelia, y dos gemas llegadas de Asia (Tailandia y Corea del Sur) fueron los puntos más altos de la jornada de ayer, en una edición que ha ido mejorando de forma sustancial durante la segunda mitad, tanto en la calidad artística de su programación como en el tenor y profundidad de la discusión intelectual.
Hace varias semanas que en Francia casi no se habla de otra cosa que de Hors la loi (Fuera de la ley), el film de Rachid Bouchareb sobre la matanza de Sérif y la lucha independentista argelina. Aun sin haber visto la película y basándose en una primera versión del guión que trascendió, sectores de la derecha nacionalista llamaron a boicotear por todos los medios su estreno en Cannes, acusándola de falsificar los hechos históricos y de negar la verdad sobre los crímenes del Frente de Liberación Nacional (FLN), grupo que encabezó la lucha armada entre 1954 y la declaración de la independencia argelina en 1962.
La tensión no sólo llegó a los medios de comunicación y a las manifestaciones callejeras (hubo unas 2000 personas protestando a pocos metros del Palais des Festivals) sino que se hizo evidente incluso durante las funciones del film. Nunca este cronista tuvo que pasar tantos controles (cacheos, detectores de metales, revisiones de bolsos, obligación de dejar cualquier elemento líquido en la puerta de la sala Lumière) en un festival de cine; ni siquiera en los que se desarrollaron poco después de los atentados a las Torres Gemelas en 2001.
Bouchareb ?que ya había suscitado pasiones y odios con otro fresco histórico como Días de gloria? narra las vivencias de tres hermanos (las estrellas locales Jamel Debbouze, Roschdy Zem y Sami Bouajila), integrantes de una familia despojada de sus tierras en los años 20 y víctima de la matanza Sérif en 1945. Precisamente, la reconstrucción de la represión contra manifestantes argelinos es uno de los puntos más controvertidos del film, ya que las cifras de víctimas según los historiadores de cada bando difieren por mucho: 1165 según unos y casi 45.000 según otros.
Hors la loi sigue la historia de esos tres personajes (un soldado que vuelve del frente de batalla en Indochina, otro que se convierte en líder independentista del FLN y el restante que se gana la vida manejando prostíbulos, cabarets y boxeadores en la zona de Pigalle) en un relato muy potente, con una producción muy cuidada, aunque con una sentido didáctico que la vuelve demasiado obvia y explícita.
"Esta película está hecha para abrir un debate, no para provocar enfrentamientos; yo ya sabía que el pasado colonial seguía provocando ciertas tensiones en este país, pero que haya suscitado tal violencia verbal es increíble y me entristece. Quiero que, de una vez por todas, todo el mundo pueda manifestar sus opiniones sobre la cuestión", indicó el director, y agregó: "Las nuevas generaciones tienen derecho a saber lo que pasó; no hay razón para que hereden el pasado sin conocerlo".
Por último, aseguró sobre su film: "No es antifrancés, porque no hay nada en la película que pueda confirmar esas falsas acusaciones de una minoría". Además, reconoció que recibió todo tipo de hostigamientos ?incluso del partido gobernante y de la administración de Nicolas Sarkozy? durante la producción y felicitó al festival por haber seleccionado la película en competencia, a pesar de las fuertes presiones que recibieron sus programadores.
Con menos revuelo, pero mayor placer artístico fue recibida Uncle Boonmeee Who Can Recall His Past Lives, el más reciente trabajo del notable director tailandés Apichatpong Weerasethakul (llegó a Cannes a último momento, gracias al esfuerzo de varias embajadas, escapando del caos callejero de Bangkok). Se trata de una bella, sorprendente y fascinante historia de fantasmas, espíritus que buscan la reconciliación, reencarnaciones, extrañas criaturas y mitologías milenarias que aborda con lirismo y sensibilidad el tema de la muerte con elementos propios del budismo. Rodada en hermosos escenarios naturales del norte de ese país, combinando lo real y lo fantástico, la tradición y la modernidad, resulta la película más accesible de la singular carrera del creador de Blissfully Yours y Tropical Malady. Otro título que no debería quedar fuera del palmarés oficial.
Por su parte, el coreano Hong Sang-soo presentó en la sección Un Certain Regard Ha Ha Ha, otra de sus comedias de enredos amorosos, con intelectuales como protagonistas (en este caso, un director, un crítico de cine y un poeta). Ambientada en una ciudad portuaria, las distintas historias se entrecruzan para describir las desventuras de unos personajes tan inestables como encantadores. Algunos consideran al director una suerte de nuevo Woody Allen (hace una película por año y trabaja siempre sobre esquemas similares), pero Ha Ha Ha ?más allá de cierto déjà-vu? resulta un film liviano, luminoso y encantador
Un Certain Regard cerró ayer su programación con la proyección de la película peruana Octubre, ópera prima de Daniel y Diego Vega, que describe la cotidianidad de un prestamista de poca monta, al que un día le dejan una beba en su casa, aparentemente producto de la relación que ha mantenido con una prostituta. En su ayuda, llegará una mujer solitaria, atraída por este hombre reacio las relaciones humanas. Más allá de algunos clisés propios del costumbrismo latinoamericano, de cierto pintoresquismo a la hora de reflejar la religiosidad de la sociedad y de regodeos en el patetismo, se trata de un muy sólido debut y de una muy buena propuesta del ascendente nuevo cine peruano.