El cardenal de La Habana y Raúl Castro mantuvieron una reunión sin precedente; trataron el tema de los detenidos
LA HABANA. La Iglesia Católica cubana dio un paso al frente para la liberación de los presos políticos de la isla, tras un encuentro sin precedente de cuatro horas mantenido anteayer entre el presidente Raúl Castro y el arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega.
El cardenal advirtió ayer, en una conferencia de prensa, que la situación de los presos políticos "se está tratando seriamente" entre el gobierno de Castro y la Iglesia Católica cubana.
"No puedo adelantar conclusiones acerca de las fechas concretas, de actuaciones concretas, respecto de los presos. Que el tema se está tratando seriamente sí lo puedo decir", afirmó el cardenal Ortega en su comparecencia ante los medios en La Habana. "El camino está abierto, con perspectivas y esperanzas", añadió.
Por su parte, el gobierno, a través del diario Granma ?órgano oficial del gobernante Partido Comunista de Cuba?, señaló escuetamente en su edición de ayer que en el encuentro "se analizaron diversos temas de interés común, en particular el favorable desarrollo de las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado cubano".
Según la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn), en la isla hay unos 200 presos políticos, de los que unos 26 se encuentran enfermos. El régimen los considera presos comunes y los califica como "mercenarios" al servicio de Estados Unidos.
La mediación impulsada por la Iglesia se centraría en primer lugar, según fuentes eclesiásticas cubanas, en esos presos enfermos. En los últimos años, y con cuentagotas, el régimen ha otorgado "licencias extrapenales por motivos de salud" a algunos presos políticos del Grupo de los 75, condenados en la "primavera negra" de 2003.
La reunión entre Raúl Castro, el cardenal Ortega y el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, Dionisio García ?la primera entre la Iglesia y el gobierno de Raúl?, se produce en un momento en que la Iglesia cubana está cobrando protagonismo social.
Por un lado, dentro de unas semanas (del 16 al 20 de junio) llegará a La Habana el canciller del Vaticano, monseñor Dominique Mamerti, una visita que ha despertado grandes expectativas entre la disidencia interna.
Y hace unas semanas las autoridades eclesiásticas pidieron públicamente al gobierno que evitara el hostigamiento contra las Damas de Blanco ?las esposas y madres de los prisioneros políticos?, que suelen marchar por La Habana reclamando la liberación de los detenidos.
"Pequeños pasos"
"Creo que será un proceso [la liberación de presos], y ese proceso tiene que comenzar con pequeños pasos, y esos pasos se darán [?]. Hay buena voluntad y disposición para resolver la situación", dijo a la prensa monseñor García.
Para García, arzobispo de la provincia de Santiago de Cuba (en el oriente de la isla), el tema de los presos políticos es una preocupación constante dentro de la Iglesia cubana.
Sin embargo, desde la muerte del disidente Orlando Zapata ?ocurrida el pasado 23 de febrero luego de una huelga de hambre 85 días?, esa inquietud fue en aumento, hasta el punto de que ahora "se habla de la necesidad de llegar a un entendimiento entre las partes".
"Hace cinco años, los obispos nos entrevistamos con el entonces presidente Fidel Castro y hacía tiempo que veníamos preparándonos para otro encuentro; creo que los últimos acontecimientos motivaron esta reunión", explicó el arzobispo de Santiago.
Un día después de la muerte de Zapata ?repudiada en todo el mundo?, otro opositor, el periodista Guillermo Fariñas, inició un ayuno que todavía continúa en demanda de la liberación de los presos enfermos.
"Estamos esperando que venga la propuesta [sobre los presos políticos] y decidiremos cuál es la conducta a seguir", declaró ayer Fariñas desde el hospital donde mantiene su huelga de hambre en la ciudad de Santa Clara (280 kilómetros al este de La Habana).
La disidencia interna en la isla recibió la noticia con esperanza, pero también con reservas y escepticismo.
"Esto [la reunión] es muy importante porque muy próximamente viene el canciller [del Vaticano] y porque en estos momentos la Iglesia está sirviendo de intermediaria; se está valorando la libertad de los presos; de momento todo son esperanzas, porque en realidad no hay nada cierto y tenemos también reservas", dijo Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco.
El activista de Derechos Humanos Elizardo Sánchez comentó que podría tratarse de una "maniobra" del gobierno cubano. "Este gobierno lleva décadas emitiendo, en determinadas coyunturas, falsas señales de cambio con las que entretiene a la opinión pública. Ojalá me equivoque", dijo Sánchez.
Hasta ahora, la respuesta del régimen a las presiones internacionales para la liberación de presos ha sido un rechazo tajante a lo que La Habana considera "presiones externas del imperio y sus aliados".
A pesar de las críticas y el reclamo internacional de liberación de los presos políticos, Raúl Castro afirmó el pasado 4 de abril que no cedería al "chantaje" de las huelgas de hambre y acusó a Estados Unidos y a sus aliados europeos de haber emprendido una campaña para difamar a Cuba.