Un plantel descompensado y con características limitadas
En la lista de 23 sobra un delantero y falta un mediocampista; si Messi arranca muy atrás no estará cómodo
En su ideal, Diego Maradona piensa en una selección jugando como ante Alemania en el amistoso de marzo pasado: una defensa sólida, presión en la mitad de la cancha, retroceso en bloque para autogenerarse el espacio y el contraataque como primera vía de desequilibrio. El DT habla de un dibujo 4-1-3-2 (con Mascherano armando un triángulo delante de Demichelis y Samuel) que, dependiendo la altura que tome en el campo, siempre estaría posicionado más cerca de su arco que del rival.
Sea como fuere, el plantel está descompensado en características, con variantes limitadas para reaccionar ante la dificultad. Esto se observa, sobre todo, en el medio campo, donde sólo cuenta con Bolatti, Pastore y Maxi Rodríguez como alternativas de recambio para los titulares Jonás Gutiérrez, Mascherano, Verón y Di María.
En este contexto: ¿qué pasaría si Mascherano se lesiona en el primer partido? En su idea de tener un tapón por delante de los dos centrales no encajaría Bolatti, con un funcionamiento más elegante, pero de menos recorrido y de menor combate. Puede actuar como único N° 5, es cierto, pero ya el juego sería otro. Allí era necesario Mercier (el más parecido a Mascherano) y sin que esto implique sacar a Bolatti. El hombre de Fiorentina, técnicamente, aporta buen control de la pelota, juego aéreo en ambas áreas y un buen remate de media distancia. ¿Estas cuestiones pudieron haber influido en la preferencia sobre Gago? Quizá. Si quiere más batalla, lo puede subir a Demichelis como tapón, pero al futbolista de Bayern Munich no le gusta cumplir esa función.
Si el que se lesiona (o se desgasta) es Verón, podría ingresar también Bolatti aunque sería alejarle otro socio a Messi. Podría entrar Pastore y jugar como enganche en un 4-3-1-2. O bajar a Messi a esa posición de enlace y sumarle otro delantero a Higuaín. ¿Dónde arrancará Messi su recorrido? Si es en el círculo central, no estará muy contento.
En la defensa, el único lateral por naturaleza, con criterio y velocidad para proyectarse y generar el desdoblamiento por las bandas es Clemente Rodríguez. Es tan cierto que puede jugar por derecha como por izquierda como que es la única alternativa para romper el módulo de los cuatro zagueros. Ni Garcé ni Burdisso (ambos pensados para jugar eventualmente de centrales o laterales) aportarían el desequilibrio de Clemente.
No contar con laterales con proyección sería un problema serio cuando Argentina se enfrente con un equipo que salga a defenderse, que no cruce la mitad del campo. Los pelotazos de Verón son un recurso con espacios para que Messi, Higuaín, Jonás y Di María piquen, pero pueden ser previsibles en distancias cortas. El rival puede dejar libre a Verón, pero sí tomar a sus posibles receptores. Sin laterales que suban y sean una alternativa de descarga, Messi o Verón pueden levantar la cabeza para buscar un juego asociado pero...
No tener laterales con proyección no es una ventaja para que Jonás y Di María no retrocedan tanto (con Alemania varias veces terminaron jugando de cuatro y tres bis), y los puede quemar físicamente si tienen la responsabilidad exclusiva de recorrer 70 metros por las bandas en cada descarga. Cuando el rival tiene el balón, aún si Otamendi y Heinze suben a tomar a los volantes externos rivales para que Jonás y Di María queden mano a mano con los laterales, el seleccionado se estaría autolimitando en ofensiva cuando recupera la pelota.
Mucho se habló sobre los delanteros y la mayoría no está demasiado convencida sobre la inclusión de Palermo. Ahora bien, por características quizás sea el más distinto al resto de los atacantes. Posiblemente no será el primer cambio de Maradona, pero hagamos el siguiente ejercicio: van 20 minutos del segundo tiempo y la Argentina está perdiendo 1 a 0 con Nigeria. Una variante que puede pensar el DT es incluir un delantero (Tevez, Milito o Agüero) por un defensor y pasar a jugar 3-4-3. Perfecto. ¿Y si diez minutos después sigue 0-1? Ahí sí, teniendo en cuenta que faltarán 15, le serviría más Palermo que cualquiera de los dos que no ingresaron antes. No sólo porque la desesperación se transformará en centros o pelotazos frontales, sino también porque –por características– el N° 9 de Boca le daría altura para un recurso aéreo que sirva para que él mismo finalice la jugada o que pivotee para asistir a algún bajito. Con cualquier otro atacante se sumarían características que ya tiene en el campo de juego. Estoy convencido que sobra un delantero, pero (siempre hablando sobre la lista de 30) ése no es Palermo.
La pausa y las pelotas paradas
De los titulares, Verón es el único que puede aportarle pausa al equipo y la única referencia para ejecutar las pelotas paradas. Messi puede hacerlo, pero no es su especialidad.
Por Christian Leblebidjian
De la Redacción de LA NACION