Sabe combinar humor, suspenso y realismo con tramas de largo aliento
Es muy fácil decir que Fringe es la mejor alumna que Los expedientes X pudiera desear. Bastante más difícil es lograr que, semana tras semana, la serie creada por J. J. Abrams se supere en inventiva y compromiso dramático, usando, como la recordada serie de Chris Carter, la noción de ciencia ficción como una cómoda plataforma que sostiene un universo tan inusual como vívido en el cuidado de sus más mínimos detalles. Así desde los misteriosos Observadores calvos que controlan los movimientos de sus protagonistas (que aparecen en todos los capítulos de la serie, los encontremos o no en pantalla) hasta el Nueva York "alternativo" de la dimensión rival, con Torres Gemelas aún intactas y dirigibles surcando el cielo de Manhattan, todo parece tan plausible allí como para plantar al televidente a años luz de la idea de "ciencia ficción" de platillos voladores y señores hablando de la cuadratura del círculo.
Sucede que Fringe es el alumno más aventajado de una nueva generación de ciclos -que crecieron con los X Files y Buffy y se recibieron con Lost - que tienen premisas que funcionan más allá de la realidad física comprobable, pero que saben combinar estos ingredientes sobrenaturales con el policial, el suspenso y hasta el romance (como es el caso de Being Human) . Todos ellos hacen hábil uso de tramas seriales, en las que la resolución del enigma inicial se vuelve un trabajo mancomunado entre los responsables del programa, sus protagonistas-investigadores y los espectadores.
Así, el desarrollo de la guerra total entre las dimensiones paralelas de Fringe , la investigación de las causas del desmayo colectivo en FlashForward, la razón del viaje en el tiempo a los años 80 de los detectives Sam Tyler y Alex Drake en las británicas Life On Mars y Ashes to Ashes y, por supuesto, la misión de los sobrevivientes de Lost, por sólo citar algunos casos, se van descubriendo a través de una multiplicidad de registros.El ejemplo inmejorable es el episodio "Brown Betty", de Fringe , visto ayer (el título refiere a la variedad de marihuana que produce en Walter este alucinado cuento de hadas) en el que se homenajeó al noir y al musical hollywoodense con la frescura y el espíritu juguetón que, se espera, pase a ser marca registrada de un género que no siempre sabe cómo tomarse a la ligera.