El descenso del equipo de Fed Cup expuso una grave realidad en el deporte blanco de mujeres en nuestro país, que tocó fondo; la falta de referentes y sponsors, el avance del hockey y la mala preparación física, algunas de las razones
Qué lejos quedaron aquellos sábados y domingos, entre fines de los ?80 y principios de los ?90, cuando miles de argentinos palpitaban, estoicos y por TV, ante cada golpe de Gaby Sabatini. Qué lejos quedaron... El tenis femenino de nuestro país hoy tocó fondo. El reciente descenso a la Zona Americana I de la Fed Cup, la tercera categoría en el escalafón mundial, desnudó una triste realidad. Actualmente, sólo Gisela Dulko se destaca en el circuito, pero su figura muy lejos está de contagiar a las nuevas generaciones; las chicas, desde temprano, optan por otros deportes, especialmente el hockey; el apoyo económico es ínfimo; existen carencias en la preparación física; la competencia interna no alcanza..., en definitiva, el presente es crítico. Lo más alarmante es que no hay sólo una razón de la debacle: las dificultades son numerosas. La Asociación Argentina de Tenis, a través del vicepresidente ejecutivo, Héctor Romani, reconoce errores ("Quizá por los triunfos de los varones dejamos un poco de lado a las mujeres", dijo), pero pondrá en marcha una suerte de revolución, con el objetivo de obtener resultados positivos en "tres o cuatro" años.
"Hay que empezar de cero. Es triste, pero el descenso nos servirá; deberíamos estar ahí al menos un año. No nos haría bien subir rápido de categoría", opinó, con crudeza, Romani, uno de los dirigentes de mayor peso del tenis nacional. Modesto Tito Vázquez, capitán de Copa Davis y director de Desarrollo de la AAT, amplió: "La cantidad de mujeres que juega al tenis es incomparable con los hombres. El hockey, que se enseña en las escuelas y se potenció con los resultados de las Leonas, se roba la atención de las nuevas camadas; es una cuestión de contagio".
Los números son contundentes: hoy, en menores (12, 14, 16 y 18 años), en nuestro país hay 3767 varones rankeados, contra... 748 mujeres. Diversos profesores de escuelitas de tenis porteñas y del conurbano bonaerense consultados por LA NACION coincidieron en que en los equipos, cada 4 o 5 varones, hay una mujer. "El nivel intermedio no existe; se destacan o vienen a bol... A los 13 o 14 años dejan de jugar con seriedad y sacrificio, prefieren salir con las amigas a bailar o hacer danzas. Emocionalmente, son más frágiles y los entrenadores tienen que ser psicólogos, hacer un trabajo de diván, y eso cansa", contó, por lo bajo, uno de los profes .
Paula Ormaechea nació en Sunchales (Santa Fe), tiene 17 años y es una de las mayores promesas de la Argentina. Su mirada es muy madura y realista: "Reconozco que las mujeres somos muy cambiantes. Decí que yo estoy muy decidida y sé que quiero jugar profesionalmente, pero tengo amigas que dudan y eso las afecta para evolucionar. a los hombres, en cambio, les preocupa todo mucho menos. Y también nos faltan referentes. Cuando Coria y Nalbandian ganaban todo, hubo un boom entre los chicos. Cuando hace poco Del Potro fue campeón del US Open, todos los chicos querían ser como él. Entre las mujeres no pasa lo mismo". Eso genera que en muchos torneos sea prácticamente imposible que se completen los cuadros de las mujeres. Romani añadió: "El referente te provoca un efecto dominó".
La AAT dice tener un plan incentivador para las menores. "Primero, queremos enseñarles a jugar, a correr ordenadamente, a saltar -dijo el dirigente-. Organizar casi diez torneos nacionales en el año para que tengan dónde jugar. Alertamos a los entrenadores de regiones como Tandil, Córdoba, Mendoza y Chaco para que busquen talentos y después de que Tito termine con la serie de la Davis ante Rusia, haremos una selección. El doble de damas tendrá más puntos. Psicológicamente, la mujer es distinta al hombre, y empezamos a separar por sexos los entrenamientos para que ellas se sientan más protegidas y no sea siempre el hombre quien lleve la ventaja. Son algunas cosas...".
Tito Vázquez, sabio hombre de tenis si los hay, describió: "Una razón de la crisis es el aspecto emocional; la calidad del entrenador pasa a ser fundamental, debe ser protector y pienso que algunos son un poco despectivos. Surgieron algunos entrenadores, aislados y con vocación, que se están dedicando, como Federico Murray, Javier Degreef, y hay que apoyarlos. También hay una carencia atlética, estamos haciendo hincapié en los preparadores. Las chicas deben hacer un clic en cuanto a la devolución de saque, que debe ser encarada de otra manera, más agresivamente. Las chicas en nuestro país deben practicar una devolución de saque más agresiva, porque es el tiro que evolucionó en los últimos años. Hay que quitarles el temor de fallar ese punto. Más allá de todo lo que podamos hacer, la jugadora debe tener fuego interior también. Y debe perder la vergüenza de correr mucho, pese a que no sea femenino, como creen algunas de ellas".
El capitán del equipo de Fed Cup, Ricardo Rivera, es contundente: si las nuevas generaciones no tienen espejos donde reflejarse, será difícil que crezcan. "Mirá lo que pasó con Del Potro después del US Open; fijate en Tandil cuántos se metieron a jugar, ¡muchísimos! Cuanta más cantidad haya, más chances hay de que salgan jugadores. Ahora, Gisela está por su lado y las chicas están huérfanas de un espejo en el que mirarse, pero en algún momento tendrá que salir alguna". Además de Ormaechea, destacan a Sol Eskenazi, Florencia Di Biasi, Victoria Bosio y Guadalupe Pérez Rojas.
Jorge Filippo, experimentado coordinador del área de menores de la AAT, pone la lupa sobre los padres. "Hace muchos años que estoy en este tema y veo cómo las presiones afectan a las chicas. Y muchos llevan a sus hijos a abandonar el colegio, entonces después los jóvenes se ven obligados a destacarse. La deserción escolar entre las tenistas alarma". En la misma sintonía, el capitán argentino de Copa Davis dijo: "Generalmente, los padres, por un tema de seguridad, les están mucho más encima a sus hijas mujeres. Eso algo que ha pasado históricamente. Fijate que prácticamente no hay padres famosos de varones, porque los chicos se imponen. En nuestro país es igual".
La carencia de talentos femeninos en nuestro país también afecta profundamente en el aspecto comercial. Los sponsors casi no aparecen. "Tenemos problemas para atraer firmas al tenis femenino. Cuando planteamos que necesitamos apoyo para un torneo de hombres, nos escuchan. Pero cuando es de mujeres, ni nos escuchan, es muy complejo. Estamos esperando que alguien colabore. Es difícil hacerle comprender al empresariado argentino que la mujer también vende", explicó, lamentándose, Romani.
Según Silvana Palasciano, organizadora de torneos, "en Brasil también hay muy pocas jugadoras, diría que menos que en la Argentina, pero allá las empresas sí están dispuestas a invertir".
Ormaechea, al respecto, contó una anécdota: "Las empresas casi no invierten en las chicas. Yo tuve mucha suerte porque firmé un contrato cuando tenía solamente 13 años, con una empresa de Formosa que confió en mí y me pareció una suerte increíble. Alguien los iluminó. Pero generalmente acá eso no pasa".
Por la falta de referentes, la aceptación del tenis femenino de mayores en nuestro país es casi nula por parte del gran público. Dicha sentencia quedó expuesta cada vez que la delegación de Fed Cup actuó como local. Triste fue cómo lucieron las tribunas de Parque Roca en 2008, cuando la Argentina recibió a Austria, y eso que las entradas fueron gratuitas. Después de aquella experiencia, donde el escenario estuvo prácticamente despoblado, se buscaron alternativas en el interior del país, pero el fuego nunca se encendió.
La pergaminense Paola Suárez, que llegó a ser número 1 en el ranking de dobles y se retiró en 2007, dio su punto de vista: "Quizá las chicas de 18 a 20 años tienen que decidir si se independizan o no, y la verdad es que hay pocos padres que puedan invertir y bancar a sus hijos tenistas. Habría que ayudar a que salgan talentos. No digo que se busque un fenómeno masivo, pero sí una jugadora mediana, una top 50, y que también tenga la difusión que se merece. Porque Dulko tiene buenos resultados, está top 10 en dobles y creo que se la conoce menos que a los jugadores de ATP que están en su segundo año profesional".
El problema está planteado. La hora del tenis de mujeres argentino es crítica. Atrás quedaron aquellas jornadas triunfales de Sabatini, Mercedes Paz, Inés Gorrochategui, Florencia Labat, Paola Suárez, Patricia Tarabini, Clarisa Fernández, María Emilia Salerni... Hoy, la realidad es otra. "Tenemos que salir del pozo", sueña Tito Vázquez. "Vamos a trabajar con fuerza y en tres o cuatro años se tienen que ver los frutos. La mejor manera de empezar de cero es con programas y planes estratégicos", argumentó Romani. Claro, el tiempo será testigo. Ojalá se encuentre la salida.
Por Sebastián Torok y José Luis Domínguez
De la Redacción de LA NACION