La política argentina transcurrirá esta semana en dos escenarios: Madrid y Gualeguaychú.
A los argentinos, acostumbrados al atril presidencial, tal vez no les haya parecido raro que Cristina Kirchner les haya dicho en Madrid a los europeos cuáles eran las recetas que se debían adoptar para atacar la crisis económica. Lo había hecho en plena crisis financiera en Estados Unidos, cuando habló del efecto jazz y recomendó a Bush tener un plan B. Por qué no repetir ese esquema.
Esta vez fue a agitar la soga en la casa del ahorcado. Sin nombrar la palabra ajuste, cuestionó la decisión del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, aliado histórico del kirchnerismo, que acaba de tomar las medidas de ajuste más drásticas en años en España para poder contrarrestar la crisis que sacude a Europa. Tal vez sin medir los efectos, la mandataria se metió en la política doméstica española: con sus críticas quedó colocada del lado de la oposición de su aliado estratégico. Los cuidados de los que hablan siempre los diplomáticos para no pasarse de la raya e inmiscuirse en asuntos internos de otra nación se esfumaron en la primavera española.
En la cumbre de presidentes de la Unión Europea y América latina, que se celebra desde hoy en Madrid, sobrevolará el fantasma de Guillermo Moreno. Las medidas dispuestas por el secretario de Comercio para cerrar la importación de los alimentos que se producen en la Argentina pueden obligar a responder por esas medidas en las reuniones bilaterales. Los gobiernos europeos han dejado trascender su malestar por esa medida por medio de sus embajadores.
Ante un auditorio exquisito, la presidenta expondrá en Madrid las líneas de la política exterior argentina. A miles de kilómetros, en Gualeguaychú, los asambleístas recordarán con el puente cortado que las palabras se diluyen cuando el Estado abandona su papel y se repliega para entregar la ejecución de su política exterior a un grupo de asambleístas en lucha. Los esfuerzos y los gestos de acercamiento con Uruguay no alcanzan si el puente permanece cortado. Así, Los asambleístas se convierten en implacables ejecutores de la política exterior con el vecino país.
Mientras, en otro sitio, aparentemente ubicado en un segundo plano, la oposición intentará ganar una batalla. En el Congreso, buscará avanzar con la ley sobre ATN y la coparticipación del impuesto al cheque.
Madrid, Gualeguaychú y, por qué no, el Congreso. Tres sitios donde se hablan idiomas diferentes.