Un instituto del gigante del entretenimiento llegó por primera vez a Buenos Aires para compartir la experiencia del grupo en la gestión de las altas gerencias
Recepcionistas con orejas de Mickey que entregan películas de dibujos animados, globos de Minnie en cada rincón, música de película con final feliz y un montón de ejecutivos de las más importantes empresas argentinas: todo esto se conjugó el pasado jueves en el seminario del Disney Institute que por primera vez se organizó en Buenos Aires.
Jack Santiago y Carmen García fueron los encargados de transmitir la esencia del "Liderazgo al estilo Disney" en el concurrido auditorio del hotel Sheraton del barrio de Retiro. En su jerga se habla de "reparto" en vez de empleados y de "huéspedes" tanto para quienes se alojan en los parques como para los televidentes de una serie.
Walt Disney World creó hace 20 años una universidad corporativa para compartir con el mundo de los negocios las exitosas prácticas operacionales y de servicios que la posicionaron como líder en su campo. La organizadora de eventos Wom latam fue la responsable de su arribo a la Argentina.
Inspirados en el legado de los hermanos fundadores Walt y Roy Disney, el grupo parte de la base de que todo líder cuenta una historia con sus valores. Por tratarse de una compañía arraigada a la narración de historias y que el éxito de los productos se basa en la habilidad para contar relatos que le lleguen emocionalmente al público, el liderazgo requiere el entendimiento y la apreciación del "poder de la historia".
Santiago explica que todo líder cuenta una historia sobre sus valores y la mayor parte del tiempo no se cuenta en forma verbal. "Nosotros nos juzgamos por nuestras intenciones, pero los demás nos juzgan por nuestras acciones", dijo.
Para Disney, la narrativa es una de las competencias de los líderes porque es la forma de vincular el éxito a los valores. Se busca fomentar la responsabilidad y la delegación de autoridad en toda la organización y contar con una base amplia de liderazgo.
García destacó que tecnología y creatividad fueron los dos pilares que impulsaron a los hermanos Disney desde 1927 y que continuaron los líderes posteriores hasta 2010. "Respetar lo antiguo, pero reforzarlo y mejorarlo. Experimentar con creatividad e innovación como lo hacían los hermanos Disney", explica.
Los componentes del modelo de excelencia de liderazgo Disney son cuatro: visión, organización, participación y compromiso. Santiago explicó que la visión es una ilustración de futuro que se crea en la imaginación y que motiva a actuar. "Es algo abstracto, pero permite compartir con otros qué es lo que se quiere lograr. Se comunica en forma verbal y en todo lo que uno es como ser humano", agregó.
La narrativa y la visión se conjugan aquí ya que los líderes que comparten una idea con pasión motivan a quienes lo escuchan porque se crea un propósito común que provee dirección y transmite entusiasmo y valores.
En cuanto al segundo componente, la organización, García señaló que la manera en que está diseñada una entidad determina su éxito o fracaso. "Hay que otorgar a las personas autoridad, responsabilidad clara y confianza. Ahí está el apoyo del liderazgo", agregó.
Escuchar a los "huéspedes y al reparto" para ver si la estructura es la indicada e identificar oportunidades de cambios fue otro de los consejos. Se tomó como ejemplo la implementación de una tarjeta de reconocimiento que podían otorgar gerentes de los parques al "reparto" que hiciera alguna acción destacada. Esta tarjeta habilitaba para participar por el sorteo de premios. Sin embargo, a los pocos meses se dieron cuenta de que había pocos participantes y no porque no se entregaran tarjetas. La cuestión es que para los empleados tenía más valor la tarjeta de reconocimiento, por lo que decidieron hacerla en un formato que les permitiera conserva una parte y desprender otra para los sorteos.
La participación, otro de los elementos, es la forma en que se genera confianza entre los líderes y el resto del equipo. Santiago consideró que hay que fomentar un espíritu de colaboración para incluir al personal en las decisiones porque se trata siempre de un recurso limitado. "No hay que decir que no cuando se presenta una idea para mantener la participación. Hay que reconocer a todos por aportar, aunque no se usen las ideas en el momento", agregó.
En cuanto al compromiso, se recomendó que sea abordado como una experiencia reactiva y también proactiva para devolverle energía a la organización y posicionarla para el crecimiento. "Como líderes necesitamos tener sentido de compromiso al cambio para fomentar mejoras y el entusiasmo por el éxito. Así se inspira a todos lo que están en contacto y mejora el desempeño", destacó García.
Con anécdotas sobre la historia y la expansión de los parques y una participación activa de los concurrentes se fueron abordando las distintas unidades temáticas como gestión de personas, calidad de servicio y lealtad, todo "al estilo Disney".