Llamó a ganar en 2011 e insistió en sus críticas a los medios
RIO GALLEGOS.- Kirchner lo dijo: volvió a Santa Cruz para encabezar el partido que él creo y con el cual hace siete años llegó a convertirse en presidente y el hombre político más poderoso del país. Anoche, en un acto con mística peronista, se consolidó el regreso a Santa Cruz después de tres años de silencio político.
"Me vengo a poner al servicio de ustedes, para llevar otra vez a la victoria a Santa Cruz", dijo Kirchner, y estalló el estadio, con 15.000 personas, según los organizadores. "Lupo querido, el pueblo está contigo", le respondió la hinchada. Es posible que muchos de ellos no hayan votado al oficialismo en 2009, enojados con los candidatos del Frente para la Victoria, y el gobernador Peralta pagó el costo de la derrota.
"Un tropiezo en la vida lo puede tener cualquiera", afirmó Kirchner. Minutos antes, el propio Peralta se había referido a las elecciones perdidas en junio. Este acto lo desveló durante las últimas tres semanas, en las cuales se reactivó la adormilada maquinaria partidaria: el objetivo era "llenar el Boxing". Y lo lograron. Mucha gente siguió el acto desde afuera, en pantallas gigantes.
Todo el estadio estalló ante la frase más pensada: "Hoy comienza a recorrerse el camino para el triunfo de octubre del 2011". A tono con los letreros que parecían traídos desde Buenos Aires y que enunciaban "Somos la mierda oficialista", Kirchner respondió: "Si quieren agraviar, que agravien. Si quieren descalificar, que descalifiquen. La lucha es contra la concentración mediática, contra ese grupo que se llama Clarín", y afirmó: "Magnetto puede seguir contratando mano de obra barata para que nos insulten y agravien".
No faltó nada en el acto: había un pingüino gigante, que hacía equilibrio en una escalera; mineros de Río Turbio con cascos; una muñeco de aire que tocaba el techo del gimnasio, traído por el gremio de la construcción, y banderas enormes con el mensaje "Kirchner 2011". Cada intendente trató de sacar tajada, sumando un pasacalle o un letrerito con su nombre. Quien más empeño puso fue el intendente de El Calafate, Javier Belloni, quien trasladó a más de 2000 personas en más de 25 colectivos desde la villa turística. Con remeras de color naranja, El Calafate copó la tribuna norte del gimnasio. Después de todo, fue uno de los únicos lugares donde el PJ ganó en las últimas elecciones.
La mesa central del escenario era una fotografía robada del pasado. Allí, al igual que en los años 90, estaban sentados tres de los cuatro nombres que nunca faltaron en los equipos de gobierno kirchneristas y vivían el acto como un triunfo propio: el bronceado Héctor Icazuriaga (jefe de la SIDE); el renovado y sonriente Carlos Zannini, y la hermana del ex presidente, Alicia Kirchner. El gran ausente fue el cuarto miembro de la mesa santacruceña: el ministro de Planificación, Julio De Vido. A principios de semana, intentó con los letreros "Julio vuelve, 2011", pero la reacción de militantes los hicieron desaparecer. La puja por la gobernación ya empezó.
La mayoría de los funcionarios nacionales santacruceños llegaron en vuelos de Aerolíneas Argentinas; incluso hubo dirigentes políticos patagónicos y diputados nacionales. Pese a los apretujones, no hubo incidentes de gravedad.