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"La agricultura argentina financia a la economía, y eso es saludable"
El funcionario dijo que la ONU entiende a los países que, como la Argentina, aplican medidas restrictivas a la exportación para controlar la inflación de los alimentos.
ROMA.- Si bien la Organización de las Naciones Unidas (ONU) auspicia que se levanten las restricciones a las exportaciones que imponen varios países del mundo, el catalán José María Sumpsi, subdirector general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), cree que la posición actual de la Argentina es "comprensible", sobre todo teniendo en cuenta el colapso económico de fines de 2001.
"Conozco las movilizaciones en el campo, el tema del aumento de las retenciones y el estallido del campo diciendo «basta, es un abuso que se utilice nuestra capacidad exportadora para financiar esto»... Es un tema delicado", dijo Sumpsi.
En una entrevista con LA NACION en su despacho del sexto piso de la sede de la FAO, este alto funcionario también elogió el discurso que pronunció el martes último la presidenta Cristina Kirchner en el marco de la cumbre que hubo aquí sobre la actual crisis alimentaria mundial, donde la mandataria argentina impresionó a todo el mundo por su capacidad de oratoria y por no haber leído ningún papel.
-En el país critican al Gobierno porque la Argentina, un país exportador, no está aprovechando un gran momento. En este marco y con respecto a la actual crisis alimentaria, ¿para usted la Argentina puede ser una solución al problema, o es parte del mismo?
-Efectivamente aquí se ha discutido que traten de no adoptar medidas unilateralmente para restringir exportaciones o importaciones, que haya un comercio libre y que cuando haya medidas de este tipo que no sean unilaterales, sino que se consulte o haya un mecanismo para de alguna forma tratar de evitar estas situaciones.
Por lo tanto, la posición de la FAO y de la ONU en general es tratar de que se levanten estas restricciones, sean en cantidad, sean prohibiciones de exportación o sean gravámenes de exportación. Hay que entender que esto es una declaración de política internacional, pero también hay que entenderlas en clave nacional. De cara a la Argentina estas medidas tienen dos efectos: por supuesto, los gravámenes a la exportación no permiten que la agricultura argentina cumpla el papel de mayor exportador mundial, y por lo tanto aliviar la situación de los mercados mundiales. Pero además tiene efectos a nivel nacional, que son los elementos que ha considerado el gobierno de la Argentina para acordar esto: la primera es que a través de estos gravámenes se contribuye al equilibrio presupuestario. Es decir, la agricultura está financiando el saneamiento de la economía, y esto es un aspecto positivo. Aunque es criticable, cómo no, que se haga esto sólo sobre la base de la agricultura.
El segundo aspecto a nivel nacional es impedir la escalada de precios en el interior de la Argentina y contener la inflación de los precios de los alimentos, un tema muy sensible para las capas más populares.
-Es decir que es entendible la postura de la Argentina...
-Sí. Estamos tratando de que los países sean generosos y vayan levantando esas restricciones a las exportaciones, pero esas medidas en clave nacional se entienden porque están definiendo el saneamiento económico y que no haya inflación en los precios de los alimentos.
-Volviendo a la pregunta, no se puede decir que la Argentina sea una solución o un problema.
-Evidentemente, si se liberalizara la exportación en la Argentina sería positivo para los mercados, no cabe duda. Pero también es cierto que si levantara esas medidas la Argentina tendría una caída fuerte de la recaudación fiscal, lo cual afectaría la estabilidad económica, y probablemente si la Argentina comenzara a exportar fuerte, los argentinos pagarían los alimentos más caros, con lo que las capas más populares, que destinan el 40 o el 50% de sus ingresos a comprar alimentación, se verían resentidas.
-Es decir que hay comprensión hacia la Argentina...
-Sí, y hacia todos los países. La posición de la FAO y de la ONU es que estamos tratando de convencer a los países de que relajen esas medidas, pero tampoco podemos exigir que de un día para otro supriman esas medidas, porque puede haber problemas internos de desabastecimiento, de aumento de precios de los alimentos, y en el caso de la Argentina, donde se recaudan muchos fondos a través de los gravámenes a la exportación, de problemas de desequilibrios financieros en las cuentas públicas argentinas, y la Argentina no tiene muy lejos la crisis financiera que vivió hace pocos años.
Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia
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