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La ciudad modelo, paralizada
LAS PAREJAS, Santa Fe.? Angel Medina hace números acodado en el mostrador de la pinturería. Calcula cuántos tachos tiene que comprar para pintar su taller metalúrgico. Hace tres meses, alguien lo hubiera hecho por él. Ya no puede darse ese lujo: el negocio está parado. En una semana podría cerrar.
Hernán Durante lo mira resignado. El comerciante ve hace 90 días cómo se hunde en la crisis. Las ventas bajaron el 40 por ciento. ?Esto va a dejar secuelas graves ?dice?. El Gobierno nos está destruyendo.?
En Las Parejas, el pueblo que Cristina Kirchner usaba en campaña como ejemplo de industrialización agrícola con pleno empleo, el conflicto agropecuario se vive como una tragedia. La "ciudad modelo" está paralizada.
La industria cayó el 60 por ciento. Sólo en facturación, las empresas perdieron 4 millones de dólares en tres meses. Hay obreros suspendidos. Se acabaron las horas extras. El fantasma de los despidos acecha a los empleados, que dejaron de consumir. La venta de electrodomésticos cayó el 30 por ciento. Algunos ya no pueden pagar los créditos en las tiendas. Por los cortes, no hay insumos para producir. Los viajantes hacen reservas pero no llegan a los hoteles del pueblo. Las Parejas padece el aislamiento.
Mirko D Ascanio puso a barrer a sus empleados. No pueden soldar las máquinas agrícolas que fabrican: no hay argón ni oxígeno. Están suspendidas las horas extras. Ayer fue el último fin de semana que hubo actividad.
"Terminamos trabajo pendiente. Pero estamos en un punto de inflexión. No tenemos ventas", se lamenta D Ascanio. El presidente del centro industrial del pueblo dice que no tiene a quién venderle lo que fabrica.
De los 15.000 habitantes de Las Parejas, 9000 están relacionados a las 150 empresas radicadas en la zona. Entre todas, facturan 30 millones de pesos al año. "Pero este año eso se acabó. Este conflicto nos está matando. En las capitales no saben el problema que está naciendo", advierte D Ascanio.
Mientras tanto, los industriales se quejan de que "el Gobierno hace una mala lectura del conflicto y peca de intransigente". Protestan porque están demorados los reintegros del IVA y aumentan los insumos. "Ya no somos competitivos", sostienen.
Pero algo mantuvieron en estos 90 días: el apoyo al campo. Tienen un argumento: "Si ellos no tienen rentabilidad, no invierten. Y si no invierten, nosotros nos morimos".
Lo mismo piensan los obreros. Subidos al optimismo del boom industrial, muchos sacaron créditos o compraron electrodomésticos en cuotas. "Ahora no podemos pagar", protesta Mario Pineda, encargado de una planta. "No hay trabajo, veíamos venir que iba a pasar esto. Pero el humor nos cambió a todos cuando nos cortaron las extras", dice Pineda.
Condenados
Las empresas más grandes del pueblo intentan sobrevivir con algunas exportaciones. Los talleres chicos, en cambio, dicen estar "condenados".
En su pequeño taller metalúrgico, Medina trata metales para venderles a las fábricas de implementos agrícolas. "No tiene sentido ni que prenda el horno", se queja. Está pensando en cerrar por un tiempo. Hace tres meses trabajaba 16 horas por día.
"¡Voté a Cristina y mirá lo que me está haciendo! Recorré Las Parejas, vas a ver escuchar a todos decir lo mismo." Medina no se equivoca. En la calle sólo se escuchan críticas, en todo el pueblo. "Antes la adoraban, ahora no la quieren ni ver", adelantó Flavio Venecia, dueño de una tienda de electrodomésticos.
"Nos quedamos sin horizontes. La voté y siento sólo desilusión. Nunca pensé que iba a pasar esto", dijo Liliana Duvoy, empleada, de 49 años. "Hay gente que se quiere ir del pueblo. Ya nadie habla bien de Cristina", dijo Horacio Grosso, un quiosquero, de 56. Adrián Taborda, un panadero, también se siente en jaque: "¡Que dialogue! ¡A mí ya ni me llega la harina!"
Hace sólo meses, en cambio, la relación con el modelo político kirchnerista parecía idílica. "La apoyamos porque parecía que su política era buena para todo el pueblo. Yo la voté", contó D Ascanio.
Néstor Kirchner hizo actos como candidato en Las Parejas antes de ser presidente. Cristina Kirchner también. Incluso, usó al pueblo para su campaña, en 2007: con él presentaba un "modelo acabado de la reactivación kirchnerista".
Decía el día de su lanzamiento, el 19 de julio del año pasado, en La Plata: "Ese pequeño pueblito del sur santafecino tenía un 30 por ciento de desocupación. Hoy la desocupación en Las Parejas es de 0 por ciento y falta gente para trabajar". En octubre, la Presidenta ganó aquí con el 46 por ciento de los votos.
El idilio terminó. Ahora, hasta el intendente, el peronista Heraldo Mansilla, tiene cuestionamientos. "La Presidenta debe reconocer sus errores", dijo ayer a LA NACION. Y advirtió: "Si esto sigue, el pueblo explota en dos meses" (ver aparte).
Mientras tanto, el metalúrgico Medina sólo piensa en mantener pintado su taller. "Tengo miedo. Ya lloramos lágrimas de sangre en los 90. Acá no sabemos cómo pedirle a Cristina que se deje de joder", afirma antes de cerrar la puerta de la pinturería y subirse a un ciclomotor.
Antes de emprender viaje, cuenta a LA NACION que había estado en el acto que Cristina Kirchner hizo en el pueblo el año pasado. "La agarré del brazo y le pedí que no se olvidara de las pymes". Después lanza un suspiro: "Nunca pensé que me iba a arrepentir".
Por Juan Pablo Morales
Enviado especial
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