Cada 24 horas hay una nueva víctima de secuestros virtuales
La cifra negra sería mayor porque muchas personas no denuncian sus casos.
El 12 de mayo último, Stella Maris Lombardo, de 52 años, y su marido, Miguel Angel Carrieri, de 55, recibieron una llamada telefónica que les modificó para siempre la vida. Una violenta voz les aseguraba que su hija Romina estaba secuestrada y que la tenían cautiva en una camioneta. Mientras del otro lado del teléfono exigían una suma de dinero por la liberación, el matrimonio intentó comunicarse con la joven, que nunca atendió su teléfono celular. Pero de pronto, mientras sus padres negociaban con los delincuentes, la chica entró en su casa. Al ver a su hija, Carrieri sufrió un ataque y murió. El hombre se convirtió en una nueva víctima mortal de los secuestros virtuales.
Irrumpieron en 2003 como una nueva modalidad delictiva. Primero fueron casos aislados, en su mayoría protagonizados por presos que buscaban, por medio del engaño, obtener créditos telefónicos gratis de las tarjetas prepagas. La estrategia de los delincuentes se profesionalizó y hoy es una metodología en aumento. Según informaron a LA NACION fuentes de la Policía Federal y voceros judiciales, cada 24 horas hay por lo menos una denuncia de un secuestro virtual.
"Todos los días hay un caso. Es una modalidad delictiva en aumento y que a los delincuentes les reditúa bastante dinero. En una oportunidad, una víctima de un secuestro virtual llegó a pagar 15.000 dólares", dijo a LA NACION un jefe policial.
Para graficar el problema de los secuestros virtuales, una fuente judicial contó: "Una fiscalía de turno, en un mes, tuvo 30 hechos. Es un delito que creció geométricamente".
Pero la estadística de la secuestros virtuales es mayor: la cifra en negro es incalculable. Hay ocasiones donde la policía desalienta las denuncias y en otras casos son las víctimas las que no quieren hacer la presentación, como le pasó a Lombardo cuando murió su marido.
"Ahora la inseguridad también te entra por teléfono. Nosotros pensábamos que podía ser cierto que mi hija estuviera secuestrada, si en este país hay tanta inseguridad, tanta impunidad. El Estado tendría que hacerse presente. Igual, a mí el dolor no me lo saca nadie", sostuvo Lombardo a LA NACION.
Según fuentes oficiales, la metodología que más se repitió en los últimos tiempos es la de un delincuente que se hace pasar por personal policial y le comunica que un familiar sufrió un accidente o fue una víctima de un asalto. Cuando el interlocutor cayó en la trampa, el malviviente cambia su versión y el tono de su voz y le dice que, en realidad, su pariente está secuestrado. En ese momento el tiempo corre a favor de los falsos captores, que a los gritos aseguran que, si no hay pago, el cautivo puede ser mutilado o asesinado. Los pagos se realizan muchas veces en tachos de basura en calles donde el tránsito vehicular es casi nulo.
Denuncias por e-mail
Hace 20 días, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires abrió un correo electrónico ( denuncias@defensoria.org.ar ) para que los vecinos porteños denuncien los secuestros virtuales. Según informó Ricardo Dios, jefe de la oficina de Seguridad Urbana de Defensoría, ya recibieron 70 e-mails sobre esta modalidad delictiva, uno fue el de Lombardo, que se animó a contar lo que le pasó su marido.
"Me llama la atención la audacia de los delincuentes de invocar a una comisaría cuando llaman para hacer un secuestro virtual. Sería importante saber de dónde proceden esas llamadas para iniciar una investigación", sostuvo la defensora del pueblo, Alicia Pierini.
Un experimentado jefe policial dio a LA NACION dos consejos que pueden ser fundamentales para no caer en la trampa de los delincuentes: "Lo primero que hay que hacer es cortar la comunicación. Si en realidad es un secuestro extorsivo, los captores en algún momento intentarán comunicarse nuevamente. Como segunda medida, hay que tratar de ubicar al pariente supuestamente secuestrado. Con estas medidas podríamos combatir a los autores de los secuestros virtuales".
Por Gabriel Di Nicola
De la Redacción de LA NACION