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Hacer bandera desde el lugar de cada uno
El símbolo patrio, también en la moda. Y en el compromiso por un país mejor
Ante el impresionante despliegue de banderas en Rosario, muestra de espontaneidad patriótica comparada con los recurrentes festivales de banderas captadas vía movilización de colectivos, viandas y viáticos, alguien recordaba que en tiempos difíciles la bandera ha inspirado también a la moda nacional. Marcas jóvenes que en 2001 y 2002 la incorporaron en su ropa, o diseño de autor que por entonces hasta la llevó a la pasarela junto con otros símbolos patrios, como el gorro frigio.
Algo que se reitera de tanto en tanto en ese segmento, donde de repente puede asomar, como asomó en la última edición de BAFWeek, una colección inspirada en la elegancia del hombre campero, del gaucho en una palabra, según la visión de uno de los diseñadores más destacados. La bataraza, la boina y la faja ancha, más una que otra escarapela promotora de la unión y el entendimiento al que el sentido común aspira.
Claro que llevar la bandera encima puede no significar demasiado o tener sólo un fin mediático, como se sospecharía que sucedió con Cecilia Bolocco, que en 2001, tiempo antes de su casamiento con el ex presidente Menem, fue tapa de una revista femenina vestida con ese símbolo argentino. Una actitud tan criticada por acá que la conductora chilena tuvo que pedir disculpas. Las pidió a través de distintos medios, comentando que en realidad lo que pretendía era "abrazar" de ese modo al pueblo argentino para expresarle cuánto lo quería.
También hubo bandera-vestido mucho antes de todo esto, en el último desfile de la legendaria y pionera firma Via Vai, a fines de los años 80, cuando una de sus responsables, diseñadora muy conocida, apareció en el escenario de Obras luciéndola mientras Charly García tocaba el Himno.
A estos homenajes simbólicos que podrán gustar o no, se suman acciones muy concretas, como las que realizan desde siempre o más recientemente algunos diseñadores trabajando en condiciones dignas colecciones con materiales autóctonos tejidos por indígenas. O dando posibilidades de trabajo cooperativo a quienes vivían del cartoneo y gracias a esa iniciativa hoy lo hacen de lo que producen y venden dentro y fuera del país. El sentido de pertenencia, el compromiso para construir un país mejor desde el lugar que cada uno ocupa y, por supuesto, el intercambio de ideas en el diálogo honesto. Ese que ahora falta.
cacevedo@lanacion.com.ar
Fuente
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