Hermès presentó su nueva línea de relojes mecánicos en Buenos Aires. Y su embajador fue nada menos que un miembro de la familia, Guillaume de Seynes, vicepresidente ejecutivo de la firma. Alguien que no sólo conoce de maquinarias de precisión suiza, sino también del legado francés que inspira el paso de las horas, minutos y segundos. "Hacer relojes no es nuevo para nosotros. Mi abuelo vendió el primer modelo hace 80 años -contó en una entrevista con LA NACION, en el hotel Alvear-. Los relojes nacieron naturalmente por la confección de las correas de cuero, porque en los años 20 Hermès ya ofrecía numerosos productos de ese material: carteras, valijas, hechos con el tradicional know how de nuestros artesanos. Hasta la década del 20, la marca estuvo dedicada a las monturas de caballos, pero después de la Primera Guerra Mundial mi bisabuelo advirtió que ya no habría tantos caballos, por eso decidió proponer nuevos objetos hechos con cuero."
-¿Cuál es la principal característica de los relojes?
- Desde que en 1978 decidimos dar un paso más y abrir nuestra compañía en Suiza, los diseñamos y producimos nosotros. Son completamente suizos en cuanto a desarrollo, pero el diseño y la creatividad llega desde París.
-¿Jean Paul Gaultier interviene en el diseño?
-No, él se dedica exclusivamente al ready-to-wear femenino. Tenemos dos diseñadores, gente que trabaja hace mucho en Hermès, que también crea otros ítem como corbatas, chalinas, cinturones... La ventaja es que estos hombres están en el corazón creativo de Hermés y tienen una gran sensibilidad de lo que es el estilo de la marca. No pertenecen a la industria de relojes suizos, por eso no siguen tendencias, sus diseños son muy, muy Hermès, y no reciben demasiadas influencias del mercado.
-¿En qué se inspiran?
-En la misma marca. Por ejemplo, hay un reloj que da la hora en el candado de la cartera Kelly. Otro, Harnais, el primer reloj Hermés, porque mi abuela, a los 9, lo usaba. Era un reloj de bolsillo, que lo insertaron dentro del cuero como reloj pulsera. Respetamos nuestra identidad antes que la moda. Y la calidad, es un top level quality , que es lo que sabemos hacer.
Los nuevos relojes mecánicos, como el Dressage o Clipper, cronógrafo, se venderán no sólo en el local Hermès, sino también, por su aspecto técnico, en una pequeña red de retailers especializados en relojería.