Pedro Aznar en el Coliseo. El músico dio un notable show repleto de grandes versiones.
Pedro Aznar ya hizo el bis (el que estaba pautado en la lista de temas). En el Teatro Coliseo, el telón ya ha caído. Antes, el hombre que hoy presenta A Solas con el mundo había arribado al punto final del concierto con Todo amor que exista en esta vida (Frejat/Cazuza) y había dicho adiós. Las luces de la sala se encendieron. pero nadie buscó la salida. Todos se amucharon cerca del escenario. Palmas, palmas y más palmas hasta que el flaco salió a saludar, ofreció reverencias, y se escondió otra vez tras el telón. ¿Ya está? Por supuesto que no: aquí reclaman otra última canción. Y entonces, sí, de nuevo, sale Pedro con la criolla sin enchufar y a voz pelada interpreta Love (John Lennon).
Y ya está, termina, se despide, tira la púa y escapa. Y ya están todos satisfechos. Las chicas se levantan enamoradas. Pero... retrocedamos y comencemos por el principio: Son las 21.40 del sábado y, a sólo diez minutos del horario pautado, se abre el telón. Y entre luces naranjas, violetas y azules, aparece solo Pedro. Guitarra eléctrica en mano, abre con Fugu: “A milímetros de Dios, a milímetros del odio”, canta entre el humo. Y los presentes, sumidos en el más puro silencio, se clavan en sus butacas. Miles de perfumes los envuelven. Vinieron todos muy bien bañaditos.
No está de más advertir los pases de magia que se irán sucediendo en este show de aquí en adelante. Porque entre tema y tema, el escenario quedará a oscuras y el público apenas podrá adivinar que algo está sucediendo. Entonces, alternativamente, veremos cómo, por arte de magia, el ilusionista rotará entre los siguientes instrumentos: guitarra acústica de doce cuerdas, criolla, eléctrica, bajo, caja y melódica.
Mientras nos acostumbramos al truco, escuchamos Amelia (la versión del tema de Joni Mitchell que él tradujo al español), Tema del ángel (Juan Carlos Pérez), El Rey lloró (Nebbia), Amor de juventud (Aznar) y Junk (Paul Mc Cartney). Recién tras el sexto tema, se dirigirá al público y le contará que ha recorrido todo el país tocando este último disco y que el Teatro Coliseo es un lugar muy importante para él (aquí debutó con Alas y tocó con Serú Girán en el ´81). Y sin titubear acometerá con su versión de una de las más oscuras canciones de Luis Alberto Spinetta: Credulidad .
Seguirá con un set de temas de Atahualpa Yupanqui y una destacable interpretación de Si llega a ser tucumana (Leguizamón/Pérez). Estallará en cada rasgueo y endulzará a la audiencia con su garganta. Y luego, desembarcará en una limpia versión de Media Verónica (Calamaro). Y habrá más versiones, porque A solas con el mundo está integrado por temas que Aznar versiona y, en algunos casos, traduce.
Y va llegando el final, de nuevo. Y Pedro clausura el concierto mechando While My Guitar Gently Weeps (George Harrison) con la citada Todo amor que exista...
Y pasará lo mismo, otra vez: las luces se encenderán, escucharemos los aplausos y el ferviente coreo de un público sumamente agradecido y nos iremos tarareando Love . Descubriremos que todas las chicas han quedado enamoradas. Y nos llevaremos sólo el perfume, la ilusión y el recuerdo.