Cada uno con su estilo (y su pinta), crooners renombrados, el canadiense se llevó a nuestra Luisana Lopilato y el ex Cadillac se quedó con la Bertuccelli. Hacen lo que quieren.
Michael Bublé
Antecedentes. Michael Bublé (¿algo que ver con el inventor de Bubble gum?) saltó a la fama en 2005 y no tardó en convertirse en un fenómeno comercial. En los Estados Unidos ya se lo compara con Frank Sinatra.
Sexo, droga y... Su esposa, Luisana Lopilato, recordó el primer día que lo conoció. “Sí, pensé que era gay: no dejaba de elogiar a Rodrigo Guirao Díaz, que esa noche estaba conmigo y con mi hermana”.
Clave. Dicen que canta fenómeno, pero para nosotros es un tipo de peinado castrense que se mandó la canallada de llevarse a la simpática y dulce Luisana. ¿Por qué no le habrá puesto el ojo a Marcelita Kloosterboer?
Romance de pelicula. Las diferencias de idiomas, culturales y las distancias no pudieron con su amor. Es más, lo consolidaron.
Look. El personaje que le crearon está lejos del lunático que no sabe si cortarse las venas o meterse un frasco de antidepresivos. Fue diseñado con la elegancia de un Dean Martin.
Bla bla. “Un día compré una caja de zapatos, puse adentro un par mío de cuando era pequeño, y lo llené con bombones que tenían forma de labios. Incluí una nota que decía: Caminaría mil kilómetros por uno de tus besos”.
Realpolitik. Michael se preocupa por el bienestar de su familia política. Dijo que “estaría dispuesto a llevármelos a todos a vivir a Canadá” (declaraciones tras el robo que Luisana sufrió en su casa justo el día de su boda).
Vicentico
Antecedentes. Las recetas rápidas de Vicentico: limpiarse las orejas con agua salina y ver por dónde pasa la cosa. Empezó jurando que moriría tocando ska y ahora elogia a Cristian Castro. “Todos somos mercenarios porque en (re) mayor o (do) menor medida, trabajamos a las órdenes de otro”, dijo el cantante de una banda clon de La Mosca.
Sexo, droga y... “Hace ocho años que no tomo alcohol. Antes, las borracheras eran históricas”. De sexo no habla porque hace mil años que está en pareja con Valeria Bertuccelli.
Clave. La identificación con su estilo data de los ‘90, cuando su pinta de indigente hizo juego con el modelo de exclusión neoliberal.
Romance de pelicula. Vicentico y la Bertuccelli se conocieron filmando 1000 boomerangs. Fue amor a primera vista. Por las dudas, reincidieron en otras dos pelis, Silvia Prieto y Los guantes mágicos.
look Vicentico pasó de los ritmitos caribeños y la solemnidad latinoamericanista a ser el crooner de la bragueta abierta.
Bla bla. “Me gusta mucho la cumbia. Admiro a muchos cantantes de ese género”.
Realpolitik Contratado por el Gobierno porteño, habría cobrado unos $145.200 por un show. Un mes después, cantó al servicio del Gobierno Nacional y dicen que se llevó $436.618 (¡más del triple!).