Crítica Horacio Lavandera en el Colón Con la orquesta de Cámara de Chile hizo un repertorio épico de Beethoven.
En su segunda edición, Festivales Musicales auspició un programa articulado en las obras épicas de Beethoven: la obertura Prometeo , que forma parte del segundo ballet Las criaturas de Prometeo , está de alguna manera en la misma línea heroico-alegórica del Concierto para piano Nro. 5 , conocido también como Emperador y la Sinfonía Nro. 3 , Heroica , en cuyo Finale se escucha un motivo inicial del ballet. El programa fue interpretado por la Orquesta de Cámara de Chile, dirigida por Juan Pablo Izquierdo. El pianista Horacio Lavandera fue el solista invitado.
El comienzo del programa, con la obertura, fue diáfano. Los violines expusieron el tema con claridad cristalina. La belleza del fraseo fue acentuada por Izquierdo acompañado por un sólido desempeño de la orquesta. Una vez tensados los acordes orquestales iniciales de la introducción del Concierto para piano Nro 5 , la primera entrada de Lavandera ofreció un sonido con cuerpo y buena resonancia. Nadie podría negar su brillantez técnica, pero aún así hay por momentos una especie de pequeño desfasaje entre su virtuosismo técnico y el alcance de sus ideas interpretativas, a los que todavía les falta profundidad poética. Su energía no resulta del todo convincente en los pasajes vigorosos y dramáticos, aunque sí en los momentos más líricos, como en la primera aparición importante del piano luego de la encantadora figura ondulante contra los pizzicatos sincopados de las cuerdas. La etérea melodía del piano en el movimiento lento se introdujo de manera deliciosa con sus tonos nacarados, luego de la solemnidad casi religiosa de la breve introducción orquestal. Las notas brillantes de alto contraste del piano con los colores tenues de las maderas y las cuerdas se condujeron suavemente rehuyendo las inclinaciones interpretativas de carácter netamente romántico.
Ese resultó el movimiento más parejo en el rendimiento de Lavandera, donde logró además el desafío de alcanzar un dulce cantábile en un piano que aún no termina de encontrar su punto adecuado de ajuste. Izquierdo supo evocar magníficos colores tímbricos, trayendo a un primer plano inesperadas líneas internas. La presentación inicial del piano solista en el siempre tan difícil movimiento final, que había sonado un poco disperso en el principio, encontró un tono más justo en su segunda presentación.
En su estudio crítico sobre la sinfonía Heroica Berlioz observó que era un grave error truncar el título que Beethoven había previsto para su sinfonía (“Sinfonía Heroica para conmemorar la memoria de un gran hombre”). Escrita en la Viena post-revolucionaria de principios del siglo XIX, la sinfonía había sido dedicada originalmente a Napoleón, pero luego de que éste se proclamara emperador, Beethoven eliminó la dedicatoria. Pero a pesar de su título abreviado bien se sabe que La Heroica no se trata de batallas y marchas triunfales, sino de una oración fúnebre por un héroe. Los melancólicos recuerdos conviven con las ceremonias de imponente grandeza y con la tristeza de un elogio truncado. Izquierdo y la Orquesta de Cámara de Chile lograron reproducir el drama beethoveniano, preservando el color serio y sombrío con vigor poético.
El consenso entre director y orquesta no podría resultar más ajustado. Las cualidades dinámicas y la claridad textural estuvieron minuciosamente controladas. Los cornos sonaron impecables en el trío del scherzo. El último movimiento tuvo una intervención tan visceral que excluyó la posibilidad de un bis.
Ficha
Orquesta de Cámara de Chile
Director Juan Pablo Izquierdo Solista Horacio Lavandera