Las estufas, los hogares a leña y las salamandras vuelven a tomar protagonismo por estos días. Entonces es conveniente verificar su buen funcionamiento y, de paso, renovar su aspecto exterior.
Hasta la llegada de los primeros fríos, generalmente, nos olvidamos de los artefactos de calefacción.
Los defectos estéticos, como la falta de pintura o corrosión, se pueden arreglar fácilmente utilizando los elementos adecuados. Se trata de productos de aplicación muy sencilla y que poseen el valor agregado de haber sido desarrollados específicamente con ese propósito.
Sin embargo, antes de ocuparse del aspecto exterior hay que comprobar el buen funcionamiento de los artefactos. Si la fuente de energía es a leña, cono en el caso de los hogares y salamandras sin gasificar, basta con verificar que los tirajes no estén tapados. Aunque no es fácil conseguir un buen deshollinador es conveniente cada año hacer una limpieza de chimeneas y salidas al exterior.
En el caso de los calefactores a gas, debemos confiar la revisación de la instalación a un gasista matriculado y si tenemos acondicionadores de aire frío/calor tipo ventana o split, es importante la limpieza de los filtros y un chequeo de la conexión a la red eléctrica y si los hubiese, de los sistemas de control remoto.
Pinturas y esmaltes
Una vez realizado este primer paso, nos podemos ocupar del aspecto exterior.
Todo calefactor alcanza temperaturas elevadas que, con el tiempo y uso, puede afectar la pintura dando una sensación de deterioro. Esto resulta sencillo corregir. Para las estufas de gas de tiro balanceado e infrarrojo, pueden pintarse las carcazas o superficies que no estén en contacto directo con la llama.
En cuanto a las salamandras, estufas y cocinas a leña, como alcanzan temperaturas superiores a los 700 grados, las pinturas comunes no dan buenos resultados y se deben utilizar esmaltes especiales que están en el mercado. También son recomendables estos productos para los tirajes en caso de que fuesen de metal.
Para las cocinas, pueden pintarse las carcazas exteriores que comúnmente son enlozadas (vitrificadas). Se debe tratar la superficie con ácidos y es imprescindible el uso de un fijador, que se diluye al 50 por ciento con agua o aguarrás, según el caso. Se finaliza con pintura de alta temperatura que también se puede utilizar en los radiadores eléctricos de circulación de aceite.