Entrevista. Martín Ruiz. Hizo el rol protagónico en La Bella y la Bestia y después resultó un villano seductor en Chicago.
Casi sin darse cuenta, Martín Ruiz pasó de calzarse un traje con kilos de tela y otro tanto de maquillaje a plantarse en el escenario con un smoking sencillo y a cara lavada. El actor pasó de ser el monstruo amable y enamorado en La Bella y la Bestia a ponerse en la piel de Billy Flynn, el seductor villano de Chicago. “No puedo creer todo lo que me pasó desde que llegué de Mar del Plata hace diez años. Mis sueños se fueron cumpliendo”, cuenta quien se convirtió en protagonista de varias de las comedias musicales más exitosas de la cartelera porteña de los últimos años. Ahora interpreta al galán que se disputan Roxy y Velma (Natalia Cociuffo y Melania Lenoir), las protagonistas de Chicago, en el Lola Membrives.
“Las cosas se fueron sucediendo muy naturalmente, que es la mejor manera para que sucedan. Lo de Chicago me llegó cuando estaba pensando en tomarme vacaciones. No tenía ninguna expectativa porque no pasé por el casting, fui directamente a las audiciones, jugado y sin presiones. Y funcionó. Un domingo estaba haciendo la función de despedida de La Bella y la Bestia y el lunes siguiente, empecé a ensayar Chicago”, cuenta. Las vacaciones quedaron para otra temporada y el ritmo abigarrado de trabajo volvió a instalarse. Aunque el cambio en los personajes fue drástico. Pasó de interpretar a la Bestia, para lo cual necesitaba horas previas de maquillaje para armar el personaje con kilos de pelo, joroba y asistencia de varios vestuaristas para armar todo el equipo, a usar apenas un poco de gomina con su traje. “Ahora me siento superliviano, además esta producción no quiere que los varones usemos maquillaje por la estética de la obra, así que salgo al escenario muy al natural”.
Martín se siente liviano, no sólo en el escenario, sino también en la vida. “Me formé y aposté a esto desde siempre y llegué a Buenos Aires a los 24 años, en el límite para poder empezar esta carrera. Pero creo que todo llega en el momento en que corresponde. Sé que esto es un trabajo y me lo tomo con mucha responsabilidad. Hay que acordarse siempre de dónde viene uno, disfrutar, ser agradecido, porque todo es efímero”, dice.
El actor también se encontró frente a un personaje que interpretó, entre otros, Richard Gere, en cine. “Me encantó esa película. El trabajó más a Billy Flynn por el lado del seductor y yo le busqué una vuelta más como un pícaro o un chanta, Me costó, la verdad, darme cuenta: yo era el malo de la historia, pero me divierte. Salir al escenario siempre es una montaña rusa”. Mientras disfruta de este éxito, estudia algunos proyectos para televisión. “Tengo ganas de probar en otros géneros, hacer drama en teatro, tele y cine. Pero no tengo apuro. Yo practico el budismo y eso me enseñó que todo sucede cuando tiene que ser”.«